Fertilidad del suelo
En este caso se la considera como la capacidad de un suelo de proveer los nutrientes requeridos por las plantas en cantidad adecuada y en forma balanceada. Esta depende del contenido de materia orgánica, el pH, nutrientes, etc.
Las especies forrajeras que componen estas mezclas expresan todo su potencial de producción de pasto de alta digestibilidad y palatabilidad cuando se las siembra en un suelo de fertilidad alta.
Hay especies que tienen más plasticidad que otras y son capaces de producir en suelos con fertilidad media o baja, por ejemplo: el pasto ovillo, la festuca y la cebadilla.
Los rangos de fertilidad de las distintas especies componentes de la mezcla son:
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Especie
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Muy alta
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Alta
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Media alta
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Media baja
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Baja
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Muy baja
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Alfalfa
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Cebadilla
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Pasto ovillo
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Festuca alta
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Falaris
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Raigras perenne
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Si se implanta una pastura mezcla de alfalfa con festuca, en un suelo de fertilidad baja, las variedades utilizadas de ambas especies no van a expresar su potencial de producción de forraje. La alfalfa, no va a tener persistencia y la pastura terminará su ciclo como festuca pura. Esta situación es muy frecuente y en general se dice: “que no conviene sembrar festuca con alfalfa porque es muy invasora y termina ahogando a la alfalfa”, cuando la realidad es otra.
En suelos de baja fertilidad, la disponibilidad de nutrientes es baja y por lo tanto las plantas de la pastura se enferman y disminuyen mucho su producción o desaparecen.