Objetivos de las pasturas perennes
Las pasturas consociadas son un recurso forrajero muy importante en la producción ganadera en el centro y sur de la región Pampeana.
Algunas razones por las que se recurre a la mezcla de especies y variedades son:
- asegurar la producción de forraje, en distintas condiciones ambientales;
- lograr una buena cobertura del suelo, sobretodo en lotes con suelos desparejos;
- la recuperación física del suelo a través del volumen de raíces que dan las gramíneas;
- tener un piso más firme gracias al sistema radicular de las gramíneas;
- combinar las distintas estaciones de crecimiento de los componentes de la pastura, buscando hacer más eficiente el uso de los recursos ambientales disponibles y evitar el fracaso de la pastura;
- tener una mayor producción de pasto a lo largo del año, con una distribución de la producción más uniforme, que sería: la alfalfa cubre el verano y las gramíneas el invierno;
- la presencia de gramíneas ayuda a bajar el riesgo de empaste.
La primera pregunta que hay que hacerse es: ¿para qué se va a producir pasto? La respuesta a esta pregunta implica definir: qué actividad ganadera se realizará: carne, leche o lana; y qué categoría va a pastorear la pastura: novillos en recría o terminación, vacas en ordeñe o secas, etc.
Luego, en qué tipo suelo, qué fertilidad, cuáles son las malezas problema, etc., que tiene el lote a sembrar. Una vez conocido estos aspectos, se seleccionará la mezcla de especies y las variedades de dichas especies que compondrán la mezcla.
Las mezclas a sembrar, deben ser lo más simples, posible para facilitar el manejo, ya que al sembrar dos o más especies juntas existe la competencia entre ellas desde la implantación.
La composición de la mezcla es una leguminosa base, en este caso la alfalfa y una gramínea base que puede ser: festuca, pasto ovillo o falaris, según zona, acompañadas o no por la cebadilla.