Manejo de pasturas en primavera
De acuerdo a las curvas de distribución de forraje, en esta época se produce la mayor cantidad de pasto y esto complica el manejo de la pastura.
Las gramíneas pasan al ciclo reproductivo – se encañan – y las alfalfas intermedias comienzan a crecer y las sin latencia aumentan su velocidad de rebrote y el volumen de producción de forraje.
El momento de pastorear se deberá tomar en base a la alfalfa, ya que es la especie en la cual se basa la producción de la pastura en primavera, verano y otoño.
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Si la pastura se sigue manejando en base a las gramíneas, hay que aumentar la frecuencia de pastoreo para evitar que éstas encañen. Si por ejemplo el rebrote en otoño demoraba entre 40 a 50 días, en invierno de 60 a 90 días, en esta época para que las gramíneas no encañen, habría que pastorear cada 15 a 20 días, dependiendo de la especie. Con este manejo se remueven los ápices de crecimiento y eliminándose el efecto depresivo que tienen sobre el macollaje y las gramíneas siguen en estado vegetativo. Haciendo este manejo, se sobrepastorea a la alfalfa y habría debilitamiento y mortandad de plantas.
En el primer pastoreo a la salida del invierno – septiembre u octubre – hay que guiarse por los brotes basales de la corona de la alfalfa, ya que en esta época no hay condiciones para que la alfalfa florezca. Cuando los brotes tienen de 3 a 5 cm, se puede pastorear.
A fines de octubre y durante noviembre, simultáneamente con el crecimiento de la alfalfa, las gramíneas (festuca, falaris, pasto ovillo, raigras y cebadilla), pasan de su ciclo vegetativo (estado de pasto) al ciclo reproductivo (encañado) y pierden calidad, con lo cual en la pastura hay una mezcla de alta calidad de la alfalfa y una calidad baja (festuca, falaris y pasto ovillo) a media (cebadilla) de las gramíneas.
Definimos el momento del corte o pastoreo cuando el estado de la alfalfa está entre botón floral y 10 % de floración. Si luego del corte o pastoreo queda remanente de pasto, que por mala calidad el animal no pastoreó, se debe pasar una desmalezadora para limpiar el lote y que no haya remanente que afecte la calidad del rebrote o pastoreo siguiente.
Si las condiciones climáticas lo permiten, en el momento que la pastura tiene las gramíneas encañadas y la alfalfa en condiciones de ser cortada, se puede destinar a reservas. El aprovechamiento va a ser mayor que en el pastoreo y el potrero quedará limpio para el rebrote de la alfalfa.
Después que pasa el período de encañazón de las gramíneas, éstas entran en un período de latencia de aproximadamente 30 días. Luego la festuca, el pasto ovillo y la cebadilla, inician nuevamente el crecimiento. El falaris permanece en latencia hasta febrero. Desde fines de primavera hasta fines del verano el aporte de forraje de las gramíneas es menor que el de la alfalfa.

Hay que ajustar la carga animal para que la duración del pastoreo sea mínima y que nunca pase los 5 días. Cuando los animales permanecen por más tiempo se producen dos efectos:
- Comienzan a pastorear los rebrotes con lo cual la planta se debilita, afectando la persistencia. Aumentan además las posibilidades de empaste.
- En el final del pastoreo de cada parcela el animal está comiendo la parte inferior de la pastura, la que da un forraje con más tallo que hojas. La calidad es baja y el animal come menos, por lo tanto la producción de leche o el ritmo de engorde disminuyen.