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El descanso otoñal de las pasturas

Los descansos se dan entre dos pastoreos y entre ciclos de producción. En el primer caso, la duración del descanso varía de acuerdo a: la estación del año, las condiciones ambientales, la edad de la pastura, la variedad, etc. Mantener estos descansos es importante porque inciden en la persistencia de las plantas.

 

El descanso entre los ciclos de producción, es el que hay que darle a la pastura a fines de verano o principios de otoño. Comúnmente se lo conoce como descanso otoñal. Este es muy importante porque no sólo afecta la persistencia, sino también la producción.
 

El descanso otoñal sirve para que la planta recupere y acumule sustancias de reservas en la raíz y corona. Estas reservas serán utilizadas durante el otoño e invierno, período en el cual las plantas no llegan a reponer la cantidad de sustancias de reservas que consumen. 

 

Es fundamental para acumular reservas en la raíz. Hay que tener presente que la alfalfa consume entre un 20 a 30 % de las sustancias de reserva durante el otoño; un 40 a 50 % durante el invierno y necesita un 20 a 30 % para la explosión de pasto de primavera.

 
Evolución del contenido de reservas en la raíz de alfalfa durante el invierno

 

El gráfico muestra la diferencia que hay en la evolución de las sustancias de reserva durante el invierno. Cuando se le da descanso a las pasturas – si bien hay consumo de reservas durante el invierno – llega con buen nivel de reservas para el rebrote de la salida de invierno o principios de primavera.

El momento del descanso varía de acuerdo a la zona, ya que se deberá hacer de 5 a 6 semanas antes de la primera helada fuerte.  En zonas donde los otoños son con muchos días húmedos y nublados, conviene adelantar el descanso y hacerlo al final del verano, tratando de evitar el ataque de enfermedades de hoja. Estas atacan a “la fábrica” de producir reservas que son las hojas y afectan acumulación de sustancias de reserva.