Pasturas y Forrajes - Argentina
  
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Inoculación

La inoculación de las semillas de leguminosas, es agregarle a través del inoculante, bacterias Rhizobium seleccionadas, que son altamente efectivas. 

En las leguminosas forrajeras existe una relación directa entre la producción de pasto y la cantidad total de nitrógeno del aire, utilizado por la planta y fijado al suelo, a través de la asociación simbiótica entre la planta y los rizobios.
 
Para la alfalfa, en algunos suelos existen cepas nativas que se desconoce si son o no efectivas, por lo tanto, hay que asegurarse mediante la inoculación la cantidad suficiente de Rizobios conocidos y seleccionados por su capacidad de infectar a las plantas y la eficiencia para fijar nitrógeno.

 

En alfalfa, es indispensable lograr una buena nodulación desde la implantación, pues las plántulas sin nódulos son débiles, amarillentas y compiten mal con las malezas.
 
Observamos en el gráfico, que en el primer año, una alfalfa bien nodulada produce aproximadamente el doble de pasto que la sin nodular y la diferencia es especialmente notoria en la primavera, donde el cultivo nodulado rinde más del triple que el sin nódulos. Esto muestra el impacto productivo y económico que produce una buena inoculación.