Medidas preventivas para el control del empaste
Cuando se comienza a ajustar el manejo, por aumento de la carga animal y el momento del pastoreo, buscando maximizar la producción a través de la calidad en el alimento aparecen los riesgos de empaste. Generalmente el mayor riesgo se da durante la primavera, pero no hay que descuidarse en el otoño y aun en invierno, con las pasturas que tengan variedades de alfalfa sin reposo invernal. Durante este período se deben aplicar todas las medidas preventivas posibles. Lo importante es evitarlo.
Ninguna de las medidas preventivas excluye a otra y en general se usan dos o más alternativas como norma de seguridad. Las medidas preventivas se pueden resumir en:
1) Normalmente durante el invierno y a la salida del invierno, los animales pasan la noche encerrados en los callejones. Conviene que tengan rollos durante la noche.
En caso de suplementar con grano, darlo antes de entrar a la pastura.
Entrar en la pastura una vez que se levantó el rocío.
2) Hay que tener cuidado con los cambio de alimentación, es decir cuando por ejemplo, se pasa de un verdeo de invierno o de un rastrojo a una pastura con alfalfa.
Es común llegar a la salida del invierno con los presupuestos forrajeros al límite o con una demanda mayor que la oferta.
Cuando los verdeos no rebrotaron lo esperado y las pasturas en descanso empiezan a crecer. Ante esta situación, la decisión es empezar a pastorear las pasturas y en ese momento empiezan los problemas de empaste que se dan no sólo por el cambio de alimentación sino que cuando se toma la decisión del cambio, los animales no están comiendo bien por lo tanto están con hambre.
3) Suplementar la pastura con fardos o rollos. Los animales deben tener libre acceso a pasto seco para balancear los requerimientos de fibra. Además, la fibra estimula la secreción de saliva que actúa como antiespumante reduciendo el riesgo de empaste.
Los rollos pueden estar distribuidos por la parcela o en el callejón que va a la aguada.
4) Corte con hélice o guadaña y marchitado de la pastura. Conviene que el corte se haga la tarde anterior dejando la andana en el lugar. La andana debe ser lo más amplia posible para que se marchite parejo, sino hay que dar vuelta la andana con rastrillo. Echar los animales a la mañana siguiente luego que se levante el rocío. No conviene dejar que la alfalfa cortada se seque demasiado.
El corte y el oreo desminuyen la degradabilidad de la proteína, por lo tanto hay menor cantidad de proteína que se degrada en rumen y mayor cantidad de proteína by pass.
5) El pastoreo mecánico ayuda en la prevención del empaste. En este caso se corta la alfalfa y se deja orear durante 3 a 5 horas, luego se junta en el carro forrajero y se entrega en otro lugar.
6) Aplicar desecante utilizando 150 a 170 cc/ha con 100 l/ha de agua, 48 horas antes de echar los animales. Este marchitamiento reduce la velocidad de digestión de la alfalfa. Es muy efectivo.
No hay que secar demasiado la pastura. Cuando está muy seca buscan comer el pasto que queda verde.
En días luminosos, aplicando desecante por la mañana, sin rocío, conviene usar 150 cc/ha.
7) Uso de sales antiempaste. No se asegura que todos los animales coman la sal. Algunos van a comer más que otros, pero éstos son los que van a comer más alfalfa, por lo tanto necesitan mayor cantidad.
No funciona bien en zonas donde el agua tiene sales.
8) Dar ración con Monensina o Lasalocid durante el período de empaste. La idea no es una ración para aumento de peso, sino la utilización de algún grano o subproducto que sirva de vehículo para que los animales coman la Monensina o el Lasalocid.
La monensina debe estar bien mezclada que quede homogénea para evitar intoxicaciones por sobredosis.
Cuando se usa monensina hay que extremar los cuidados en la dosis y en el mezclado. La dosis tiene que ser la indicada en el marbete. Si se agrega más es tóxica. En cuanto al mezclado tiene que ser muy bien hecho para que la monensina se distribuya en forma homogénea. Si esto no ocurre en alguna parte del comedero quedará el grano con una dosis mayor a la aconsejada y puede haber peligro de intoxicación.
9) Uso de productos tensioactivos por boca o intrarruminales. Estos tienen alta eficiencia y su efecto dura 30 días. En casos de animales hinchados se le aplica doble dosis, como curativo.
10) Acelerar la rotación, es decir no demorar a los animales en una parcela que le queda un remanente. Este normalmente es de baja calidad. Si mantenemos los animales en la parcela, comenzarán a tener hambre y cuando los cambiamos de parcela vamos a tener mayor riesgo de empaste.
11) El uso de poloxaleno en la bebida es eficiente, pero en períodos lluviosos pierde efectividad.
12) Utilizar Magnesio inyectable haciendo la primera dosis 15 días antes de empezar el pastoreo. Cuando entramos la segunda dosis y luego repetir cada 20 días mientras haya riesgo de empaste.
13) Empleo de cápsulas intrarruminales. Es un método eficiente y cubre un período de hasta 90 días. Es más factible utilizarlo en tambo, por el mayor control que en invernada. Hay animales que las vomitan.
14) Observar bien los alambrados eléctricos que tengan buena electricidad en las calles y los divisores de parcelas,
15) No hacer cambios de parcela a última hora. Hacerlos a primera hora de la tarde.
Cambiar a la tardecita es complicado para controlar lo que pasa a la noche. En cambio a primera hora de la tarde, cuando la gente entra a trabajar, la pastura no tiene el rocío de la mañana y hay muchas horas de luz para controlar a los animales. Si la carga animal está bien ajustada en la parcela, para cuando cae la tarde los animales ya defloraron la pastura, están llenos y el forraje remanente no es peligroso.
16) El animal debe comer tranquilo y para eso la carga no debe ser muy alta. Con cargas altas se restringe la capacidad de selección y también de consumo y se aumenta el riesgo de empaste.
17) Capacitar y motivar al personal para la vigilancia y la intervención inmediata en caso de aparecer los primeros síntomas. Hay animales más susceptibles y conviene sacarlos de la parcela.
18) En cuanto a la pastura se mencionan ideas como: la distribución de las especies en la siembra, reducción de densidad de leguminosas, el uso de gramíneas o no incluir leguminosas en las pasturas.
La experiencia indica que variando la distribución de las especies o reduciendo la densidad de siembra o la inclusión de gramíneas, no eliminan el riesgo de empaste. Por otra parte, no incluir leguminosas significa no tener una dieta balanceada, la necesidad de aplicar fertilizantes nitrogenados y desaprovechar el aporte del nitrógeno de las leguminosas prácticamente gratis.
19) El pastoreo de las pasturas pasadas reduce el riesgo de empaste, siempre y cuando no esté demasiado pasada y que los animales tengan acceso a comer los rebrotes como ocurre con la alfalfa. Hay que considerar que bajan la producción de carne o leche y la eficiencia de cosecha de forraje. Luego de pastorear en estas condiciones es necesario pasar una desmalezadora para cortar todo el material sobrante.
20) Ninguna de las técnicas excluye a la otra. Es común aplicar más de una a la vez. La más importante es estar siempre atento. Observar permanentemente a los animales que están consumiendo pasturas con riesgo de empaste.