Pasturas y Forrajes - Argentina
  
Contacto con Pasturas y Forrajes

El control eficiente

Para el control de malezas se debe tener una estrategia integral que incluya la rotación agrícola-ganadera, para que los lotes entren a pastura lo más limpios posibles. 

Para las malezas complicadas como el gramón y el sorgo de Alepo, conviene armar un plan de control a lo largo del ciclo de cultivos. Estas malezas complican la implantación cuando lo que se siembra son pasturas de alfalfa y gramíneas. 

 

 

Las estrategias de control deben ser integrales, durante todo el ciclo de cultivos, poniendo énfasis en el cultivo antecesor, el manejo adecuado del barbecho para mantenerlo limpio, una buena cama de siembra, uso de herbicidas selectivos y el control mecánico, incluso el manejo de la pastura, manejando la altura de pastoreo, principalmente en el verano, para impedir que las malezas prosperen.

El control de malezas involucra dos etapas distintas: en implantación e implantadas. La infección de malezas durante la implantación reduce el vigor y en número de las plántulas, lo cual afectará la producción de forraje y su calidad. Haciendo un control temprano de malezas, la pastura se implantará bien y competirá vigorosamente con las malezas. Una vez que la pastura está implantada, la pérdida de plantas permite el ingreso de malezas que, dependiendo la agresividad de las mismas puede reducir el rendimiento y la calidad del forraje. Cuando esto ocurre, la pastura comienza a degradarse, y también el suelo.
 
En las pasturas consociadas en base a alfalfa, hay malezas que no se pueden controlar, por ejemplo: pasto puna, gramón y sorgo de Alepo. Los herbicidas utilizados para el control de estas malezas tienen efecto sobre las gramíneas de la pastura, por lo que no pueden ser utilizados. Por lo tanto, si estas malezas están presentes no conviene sembrar una pastura coasociada sin antes haber hecho un control efectivo.