Componentes de la mezcla
Los objetivos de las mezclas son:
- uniformar la oferta forrajera a lo largo del año, y
- recuperar la fertilidad y estructura del suelo.
Los componentes de la mezcla deben ser especies que puedan producir y persistir, sin dominar la pastura. Para esto, se deben elegir no sólo las especies, sino las variedades adaptadas a cada región y tipo de suelo.

En estas pasturas consociadas, la alfalfa es la base de la producción forrajera y las gramíneas son complementarias.
Las especies o variedades que no se adapten, no persistirán, producirán poco pasto, y no tendrán desarrollo radicular, por lo tanto no cumplirán con los objetivos planteados.
Los integrantes de la mezcla deben ser complementarios, para lograr una curva de producción lo más uniforme posible, de calidad y palatabilidad similar. Es importante conocer la curva de distribución de forraje para elegir la gramínea acompañante adecuada según el presupuesto forrajero.
Las mezclas deben ser simples, integradas por la alfalfa y una gramínea perenne como por ejemplo: pasto ovillo o festuca, las que pueden estar acompañadas por cebadilla.
En las mezclas complejas, sólo se controla la proporción de cada componente cuando se siembra. Luego por clima, fertilidad o manejo, cambian las proporciones de las gramíneas y leguminosas. Esto se acentúa más cuando los suelos no son uniformes.
Leguminosas: alfalfa
Gramíneas: pasto ovillo, festuca alta, cebadilla y raigras perenne