La densidad de siembra adecuada
En la siembra, es más importante la cantidad de plantas que se logran que la cantidad de semilla que se utiliza. Por lo tanto, para cumplir con ese objetivo, el sistema de siembra, la profundidad de siembra y la calidad de la semilla, juegan un papel importantísimo.
El total de plantas a lograr será de 400 a 600 plantas por metro cuadrado. Las proporciones que normalmente se planifican en la mezcla son 50 – 60 % de gramíneas y 50 – 40% de leguminosas. Para el cálculo de número de plantas a sembrar, se puede utilizar el siguiente cuadro:
Cantidad de semillas por metro cuadrado, por cada kilogramo sembrado por hectárea
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Especie
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Semillas/m2
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Agropiro
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16 – 18
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Cebadilla
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11 – 13
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Falaris
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116 – 120
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Festuca
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45 – 50
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Raigras perenne
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45 – 50
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Lotus corniculatus
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80 – 100
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Lotus tenuis
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80 – 100
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Trébol blanco
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160 – 170
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Trébol frutilla
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220 – 250
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Trébol rojo
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50 – 55
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Las variaciones en el número de semillas por metro cuadrado por kilogramo, varían de acuerdo al peso de las 1.000 semillas, que depende de las condiciones del año de cosecha.
La eficiencia de implantación depende de:
- la calidad de la semilla
- la preparación de la cama de siembra
- la densidad de siembra
- la profundidad de siembra
- malezas y plagas, etc.
Para distintas eficiencia de implantación el número de plantas logradas tiene una gran variación. Por ejemplo en la siguiente mezcla:
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Especie
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Densidad
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Eficiencia de implantación
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Kg/ha
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Sem/m2
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30%
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50%
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Festuca
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10
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500
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150
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250
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Trébol rojo
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4
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200
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60
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100
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Trébol blanco
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2
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340
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102
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170
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Total
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16
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1040
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312
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520
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Con una eficiencia de implantación del 50% se logran un 67% más de plantas y se puede lograr el objetivo para que la pastura sea productiva.
También hay que considerar que, durante la implantación, hay especies más agresivas que otras. Por ejemplo: el trébol rojo y el raigras perenne son muy agresivos, mientras que el falaris y el lotus no son agresivos. Esto es uno de los factores que influye en el resultado final.
Los surcos de siembra deberán quedar completos, sin espacios vacíos, para evitar el ingreso de las malezas. Los espacios vacíos lo ocuparán las malezas, que competirán con las plantas de la pastura por agua, luz y nutrientes y disminuirá la calidad y la producción de pasto.
Hay experiencias en las que se demuestra que partiendo de distintas densidades de siembra, al cabo de un tiempo se llega a poblaciones de plantas similares. No obstante esto, conviene sembrar las dosis para lograr altas poblaciones de gramíneas y leguminosas. Con densidades altas, la producción de pasto es mayor y se evita el ingreso de malezas a la pastura.
Raigras anual densidad baja: 10 kg/ha
Raigras anual densidad media: 20 kg/ha

Raigras anual densidad alta: 30 kg/ha
En las fotos de arriba se muestran fotos de un ensayo de parcelas (macro), todo el lote recibió el mismo tratamiento de labores y fertilización, la diferencia fue la densidad de siembra. Las fotos fueron tomadas el mismo día. En el momento de las fotos, el pasto en la densidad alta estaba pasado, es decir que además de la mayor producción, se adelanta la fecha de primer pastoreo, con respecto a la densidad baja.
Aumentar la densidad de siembra cuando:
- El sistema de siembra es al voleo
- En suelo mal preparados, con cascotes y poco firmes.
- Con presencia de malezas.
- A medida que se atrase la fecha de siembra.
- La semilla que se utiliza es de baja calidad.
- En siembras aéreas o intersiembras