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Planificación de las reservas

Del presupuesto forrajero surge la necesidad y con ella la planificación de las reservas, donde por un lado estará la demanda diaria, semanal o mensual y por el otro, la oferta para cubrir los requerimientos de esa demanda.

El balance forrajero dependerá de decisiones de corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, una decisión de corto plazo, que incide sobre la demanda puede ser disminuir la carga instantánea; y una decisión que incide sobre la oferta sería la de comprar rollos de alfalfa. En general este tipo de decisiones se toma para hacer correcciones. En cambio, las decisiones de mediano y largo plazo se toman en forma anticipada y se elabora un plan forrajero para que el balance entre la oferta y la demanda sea lo más exacto posible. Dentro de las decisiones de mediano o largo plazo está la de definir cuántas y qué tipo de reservas se necesitarán.
 
 
Dentro del plan forrajero, las reservas son utilizadas para intensificar, por ejemplo: aumento de la carga animal y además para estabilizar ese aumento. En principio cuando se intensifica, por aumento de la carga, se busca cantidad de forraje, luego, cuando además del aumento de carga se busca mayor producción por animal, entonces se busca hacer reservas de calidad.
 
En los sistemas de producción en base a alfalfa, de la Pampa Húmeda, debido al clima se producen desbalances entre la oferta y la demanda, en primavera por exceso y en invierno por falta de forraje. En estas condiciones, para mantener la producción estable y continua a lo largo del año, se planean aprovechar los excedentes de pasto.
 
Es común ver que los productores tengan equipo para henificar, pero normalmente y por costos, no tienen equipos para ensilar. Este hecho le quita flexibilidad al uso de la técnica. Con el equipo de henificar, se puede hacer heno o henolaje (silo rollo) de cualquier parcela del rotativo, mientras que para ensilar se necesita planificar una superficie que justifique negociar con el contratista.
 
Una de las ventajas del silaje y del henolaje es que al almacenarse húmedos (60 – 70% y 40 – 50% respectivamente) y estar poco tiempo en el campo, hay menores pérdidas de calidad y por riesgos climáticos.