Silaje y Henolaje de alfalfa
Si bien el heno es el sistema de conservación de forraje de alfalfa más difundido en nuestro país, el silaje y el henolaje de alfalfa son técnicas a considerar, de acuerdo al sistema de producción y estrategia de alimentación.
El silaje puede ser:
· de alta humedad o de corte directo, que es aquel en el que el forraje se corta y pica directamente y se almacena con más de 70% de humedad;
· con premarchitado o preoreo, que es aquel en el que forraje se corta y se deja en la andana durante unas horas y luego se ensila con 60 a 65% de humedad; y
· henolaje, es la técnica en la que la alfalfa se corta y se deja en andana hasta que pierda humedad y se ensila con 40 a 60% de humedad. Se pueden hacer rollos con alta humedad (45 a 55%) y empaquetarlos con plástico o en bolsas plásticas.
Cualquiera de los métodos que se elija para conservar la alfalfa, ninguno de ellos superará en cantidad y calidad al forraje utilizado en pie. La causa de ello es porque a partir del corte comienzan las pérdidas que afectarán en diferente medida la calidad y el volumen de la reserva obtenida.
Esta tecnología tiene como ventaja que el forraje es almacenado con alta humedad, lo que significa que, luego del corte, el pasto permanece poco tiempo en el campo, por lo que las pérdidas son menores. Por otra parte, se puede utilizar en zonas o épocas del año en que el clima dificulta la confección de heno, por ejemplo, en zonas con primaveras húmedas, o para el primer corte de primavera o el último corte en otoño.
Sin embargo, la planta de alfalfa no tiene buenas características para ensilar. El contenido de hidratos de carbono solubles es bajo y el contenido de proteína y minerales es alto, que dificultan lograr un pH adecuado para tener un silo estable.
Si el silaje o el henolaje se hacen bien, no sólo se reducen las pérdidas en la confección, sino que también hay menores pérdidas en la distribución. El alimento obtenido es rico en proteínas, vitaminas y minerales, con un contenido de energía aceptable.