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Nodulación

La alfalfa es una leguminosa, que tiene la capacidad de asociarse con bacterias especificas fijadoras del nitrógeno atmosférico (Sinorhizobium meliloti). Estas bacterias toman el nitrógeno del aire y lo convierten en nitrógeno asimilable para la alfalfa. En esta asociación simbiótica, la alfalfa provee hidratos de carbono necesarios para la supervivencia y actividad de las bacterias fijadoras, a cambio del nitrógeno que las bacterias le proveen a la planta.

 

Estas bacterias son sensibles a la acidez del suelo, toleran hasta pH 6. De 6 a 5,6 la supervivencia se limita a la rizófora de la alfalfa y por debajo de éste hay poca probabilidad de supervivencia del rizobio.
 
Además con pH bajo hay muy poco desarrollo de las raíces secundarias y por lo tanto no hay posibilidades que la bacteria inocule a la planta.
 
Al no haber nodulación la alfalfa busca nitrógeno del suelo, necesario para producir forraje y formar sus proteínas. Como muestra el cuadro anterior, los requerimientos de nitrógeno son elevados y la disponibilidad del suelo no alcanza para cubrir tales requerimientos. Por otra parte, la alfalfa de por sí es ineficiente en la absorción de este elemento del suelo y más aún si está en mezcla con gramíneas.
 
En nuestros suelos existen rizobios naturales (cepas nativas) que en general no producen nodulación efectiva. Al inocular la semilla se introducen cepas de rizobio seleccionadas para infectar en forma efectiva y que compiten con las cepas nativas logrando infectar a la planta. Esto ocurre en las tres primeras semanas de implantación y es por ello muy importante que los rizobios específicos aportados por el inoculante estén presentes al inicio del desarrollo de la raíz y en cantidades adecuadas.
 
Para la alfalfa se determinó que la fijación biológica de nitrógeno por hectárea depende de la cantidad de plantas por hectárea que tenga la pastura. En el cuadro se muestran los aportes al suelo que hacen algunas leguminosas.
 
 
Fijación de nitrógeno de diferentes leguminosas usadas en la rotación.
 
 Leguminosa
Aporte de Nitrógeno
(kg/ha)
Alfalfa > 80 % de stand
100 - 140
 60 - 80 % de stand
60 - 100
 < 60 % de stand
0 – 60
2o año después de alfalfa
50 % del primer año
Trébol rojo
40 – 80
Melilotus sp
80 – 120
Soja
30 – 60
Fuente: Lamond, Ray E. Universidad de Kansas, 1993
 
Del cuadro de fijación de nitrógeno se puede concluir que, la cantidad de nitrógeno que fija la alfalfa depende del número de plantas que tenga la pastura. Esto es importante porque muchas veces se deja que las pasturas cumplan el ciclo de rotación y la cantidad de plantas es baja y el número de malezas aumenta. Con esta situación la pastura no cumple con los objetivos de producir y recuperar fertilidad. 
 
Para evaluar económicamente este aporte de nitrógeno, debemos convertir la cantidad de nitrógeno en urea (45% de nitrógeno). Si tomamos una fijación de 100 kg de nitrógeno/ha es equivalente a 220 kg/ha de urea que nos deja una pastura de alfalfa, para mejorar los rendimientos de los cultivos agrícolas. El efecto del nitrógeno continúa en el segundo año después de roturar una alfalfa.
 
 
La nodulación se inhibe ante la presencia de nitrógeno. En suelos con alto contenido de materia orgánica (5% o más) es difícil lograr una buena nodulación. El nitrógeno proveniente del agregado de fertilizantes nitrogenados, también inhibe al rizobio.
 
La técnica de la inoculación es muy económica y permite incorporar bacterias altamente infectivas y efectivas. Los nódulos efectivos son de color rojo en su interior y se ubican junto a la raíz primaria, en racimos.
 
Hay que revisar la pastura con una pala, descalzar plantas y sacarle con mucho cuidado la tierra, evitando que se desprendan los nódulos. Los nódulos que no son efectivos tiene una coloración blanquecina en su interior.
 
El momento para encontrarlos es la primavera. En verano con las altas temperaturas y el suelo seco es muy difícil encontrarlos.