Pasturas y Forrajes - Argentina
  
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Requerimientos de suelo y clima

La alfalfa es una especie de gran adaptación a distintos climas: húmedos, subhúmedos, semiáridos y áridos. La diversidad de variedades disponibles permite tener posibilidades de producción en distintos ambientes.

Se adapta a distintos tipos de suelos, pero prefiere los suelos profundos y bien drenados. En suelos con algún impedimento de profundidad la producción de pasto es menor. En aquellos suelos con drenaje lento hay que plantar variedades que tengan buen comportamiento a enfermedades de raíz y corona. 
 
El pH ideal varía de 6,8 a 7,5, rango en el cual la mayoría de los nutrientes, como por ejemplo: calcio, potasio, fósforo, magnesio y azufre, están disponibles.
 
La planta tiene una raíz principal pivotante que profundiza el suelo, la que puede extraer agua desde abajo y le permite tolerar sequía y un sistema radicular secundario, superficial, en cabellera que le permite absorber el 70% de los nutrientes. Por estas raíces, se introducen las bacterias Rhizobium (Sinorhizobium meliloti) que forman los nódulos. 
 
 
La alfalfa tolera deficiencias hídricas prolongadas pero no tolera los anegamientos del suelo y en especial si éstos se dan con temperaturas altas. En implantación, un anegamiento de 36 horas y con 30°C, hay muerte de plantas. Las plantas adultas presentan más tolerancia a condiciones de asfixia que las jóvenes.
 
Tolera salinidad de 2 a 6 Mm/cm. En suelos con 8 Mm/cm reduce la producción de pasto en un 50%. Se han seleccionado variedades que toleran más de 8 Mm/cm. Un alto contenido de sodio en el suelo, tiene efecto fitotóxico sobre la planta.