Pasturas y Forrajes - Argentina
  
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Inoculación y peleteo

La alfalfa tiene un 20 a 25% de proteína, la que se forma a partir de un alto consumo de nitrógeno. Las posibilidades de obtener el nitrógeno son: del suelo y por simbiosis. En el suelo existen microorganismos que son capaces de utilizar el nitrógeno del aire para producir compuestos nitrogenados que quedan disponibles para las plantas. A este proceso se lo denomina Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN).

 
 
 
El objetivo de la inoculación es asegurarle a la planta un número suficiente de bacterias Rhizobium específicas y seleccionadas, que son altamente infectivas y efectivas, para lograr una nodulación correcta. 
 
Cuando las semillas se siembran, las bacterias están durante un tiempo en el suelo, período en el cual tienen que sobrevivir a las condiciones del suelo y al “ataque” de las bacterias nativas, que agresivas. Para proteger a los rizobios de condiciones adversas, se peletea la semilla.
 
 
 
 
El peleteado es un tratamiento que se hace a la semilla, recubriéndola con una capa de carbonato de calcio, que protege a las bacterias de Rhizobium, asegurando el número de bacterias adecuado por semilla. Además se le incorpora la dosis exacta de fungicidas, insecticidas, etc.  
 
En los sistemas agrícola-ganaderos, las rotaciones con pasturas son muy beneficiosas debido a que permite la acumulación de nitrógeno durante el período de alfalfa. Ese nitrógeno luego es aprovechado por los cultivos siguientes.