Pasturas y Forrajes - Argentina
  
Contacto con Pasturas y Forrajes

Aditivos para heno

Desecantes químicos

El uso de desecantes químicos, como el carbonato de potasio, carbonato de sodio o el silicato de sodio, aceleran la velocidad de secado de la alfalfa y del trébol rosado, pero no son efectivos con la cebadilla, el pasto ovillo o el fleo.  Estos productos químicos son generalmente más efectivos cuando se aplican en el momento del corte en una dosis de 5,7 a 7,9 kg de principio activo en 350 l de agua por hectárea.
 
 
Diferentes estudios realizados en los Estados Unidos, han demostrado que la humedad relativa del 80%, estos productos no son efectivos.  El heno tratado con desecantes tiende a rehumedecerse más rápido que el no tratado.  Esto es un problema cuando hay rocío o cuando llueve sobre la hilera, produciéndose mayores pérdidas por lixiviado que sobre el heno no tratado.
 
Ácidos y sales
Los ácidos orgánicos, principalmente el propiónico, han probado ser efectivos en prevenir el crecimiento de hongos y el posterior calentamiento en heno realizado con alta humedad.  Su efectividad depende de la dosis de aplicación y de la humedad contenido en el heno.  Se recomienda aplicar dosis desde 0,5% para henos de 10 a 25% de humedad, hasta dosis de 1,5% para henos con 31 a 35% de humedad, henificados en fardos convencionales.  Para el caso de rollos la dosis debe ser aumentada.  La mayor preocupación asociada con el uso de los ácidos orgánicos es que son relativamente caros, nocivos para el manipuleo y corrosivos para el equipo.
 
Amoníaco anhidro
Se lo usa para heno con alta humedad, por sus propiedades fungicidas.  Pero algunos resultados, causaron preocupación debido a que produjeron sustancias tóxicas al agregar este producto en henos de alta calidad.  Las toxinas (posiblemente compuestos del imidazol) han causado la muerte de terneros.  Las propiedades volátiles del amoníaco, hacen que el manejo de este producto requiere de mucho cuidado.
 
Inoculantes para heno
Son bacterias naturales, Bacillus pimullus y Bacillus lentus, aisladas de fardos hechos con alto contenido de humedad, que no se ardieron y que mantuvieron una alta calidad.  Estas bacterias se encuentran espontáneamente en los pastos.
 
 
El uso del inoculante para heno de alfalfa no reemplazará un adecuado manejo, pero podemos lograr los siguientes beneficios:
 
  1. Permite enfardar antes, reduciendo el riesgo de pérdidas por al daño de la lluvia.
  2. Hay mayor retención de hojas.
  3. Mejora la palatabilidad.  El heno inoculado y enfardado con 25% de humedad, tiene más hojas y son de textura más blanda que el heno seco.  Mejorar la calidad significa una mayor ingesta de nutrientes de alto valor, por parte del ganado.
  4. Mejora la calidad visual del heno enfardado a 25% de humedad.
 
Los inoculantes no contienen ácido, no son corrosivos y no son tóxicos.