Control eficiente de malezas
Lograr un buen control de malezas en alfalfa es todo un desafío. La producción intensiva requiere no sólo una alta producción de forraje, sino que ese forraje sea de alta calidad. En general, hasta ahora la alfalfa convive con una cierta cantidad de malezas y llegado el término del ciclo se pasaba a agricultura. Una pastura de alfalfa que llega degradada al final su ciclo no cumple con el objetivo de recuperar la fertilidad del suelo.
Para el control de malezas se debe tener una estrategia integral que abarque la rotación de cultivos agrícolas y pasturas, para que los lotes entren a pastura lo más limpios posibles. Las malezas complicadas como el gramón y el sorgo de Alepo, conviene tener un plan de control a lo largo del ciclo de cultivos. Estas malezas complican más la implantación cuando lo que se siembra son pasturas de alfalfa y gramíneas. En el caso de usar alfalfas puras se pueden utilizar los mismos productos que para su control en soja.
El control de malezas en alfalfa involucra dos distintas etapas: durante implantación e implantadas. La infección de malezas durante la implantación reduce el vigor de las plántulas y el número de plántulas lo cual afectará la producción y la calidad de pasto futura. Haciendo un control temprano de malezas, la alfalfa se implantará y competirá vigorosamente con las malezas. Una vez que el cultivo está implantado la pérdida de plantas permite el ingreso de malezas que dependiendo la agresividad de la maleza puede reducir el rendimiento y la calidad del forraje. La mayoría de las malezas tienen menor calidad y palatabilidad que la alfalfa.
Alfalfa con Rúcula
El control de malezas comienza con la compra de semilla de calidad, libre de malezas y cuerpos extraños. Es recomendable comprar la semilla a un proveedor de confianza que respalde lo que vende.