Alfalfa bajo riego
La alfalfa es el cultivo que más agua requiere, sin embargo es muy eficiente y produce más materia seca por unidad de agua recibida que ningún otro cultivo.
Un buen manejo del riego es crítico para tener éxito en la producción de forraje de alfalfa y requiere entender la relación que hay entre el rendimiento de la alfalfa, el suelo, el agua y las limitaciones de los diferentes sistemas de riego. Un adecuado manejo del riego comprende cuándo regar, cuánta agua aplicar y la eficiencia del riego.
Los sistemas de producción bajo riego permiten el uso más eficiente de los insumos, posibles aumentos de la producción y estabilizar la producción. Un requisito básico a tener en cuenta es que la aplicación del riego debe generar un ingreso adicional que supere los costos de producción.
La alfalfa tiene raíces profundas, es tolerante a la sequía y tiene un período de crecimiento extenso. Como consecuencia, necesita – dependiendo la zona y el grupo de reposo invernal – entre 1.000 y 1.500 mm durante su período crecimiento y producción, para expresar su potencial productivo. Comienza el crecimiento con 10º C y continua creciendo hasta la primera helada severa. En los suelos sin impedimentos, la raíz se desarrolla más 4 m, pero la mayor actividad de las raíces se registra en los primeros cm de suelo. Cuando el suelo tiene suficiente agua disponible la alfalfa crece en relación directa con la temperatura y el fotoperíodo.
En esta sección se tratará el comportamiento de la alfalfa bajo riego y no los sistemas de riego ya que éstos varían de acuerdo a las zonas y sistemas de producción.